LA ATLANTIDA. 2ª PARTE

En la costa, por fin Nepthys tuvo éxito. Divisó una pequeña bahía con una enorme higuera. Allí, en una rama que se encontraba sobre el agua debería estar colgado el cuero que guardaba el cuerpo de Osiris. Se comprobó que esto era cierto. Isis suspiró con alivio, pues al final, su demora en abandonar esta tierra había tenido su recompensa. Las dos hermanas, con cuidado tomaron el cuero y los soldados lo colocaron en uno de los pequeños
Mandjits que había por ahí abandonados. Al cabo de un corto intercambio de ideas, la reina le ordenó a su hermana que se uniese a su familia junto con los soldados.

Isis se fue sola en busca de su hijo, quien era el heredero legal del reino que ahora se había perdido y llegó al palacio real donde Geb y Nut se disponían a partir. Habían estado aguardando las noticias de su hijo y nieto, desesperadamente.Confrontados con la resoluta decisión de Isis de buscar a su hijo, Geb impartió sus últimas órdenes. Sin más demora, Nut y los restantes jefes debían irse, siendo su lugar de destino, allí donde terminaba el parque y empezaba el canal.

Fig 1. Nepthys e Isis

Dos fuertes galeras que eran lo suficientemente resistentes como para navegar por los mares más bravios los aguardaban. Un nuevo país iba a necesitar una nueva madre, señora de un nuevo cielo, la cual, en ausencia de Osiris y Horus, debía enseñarles a los supervivientes cómo vivir en su segunda patria. Su nombre sería Ath-Ka-Ptah, cuyo significado literal era “Segunda Alma de Dios”, el cual luego sería cambiado fonéticamente por los griegos por Ae-Guy-Ptos (o Egipto, en castellano).

Fig 2. Mandjits que fue encontrado en una fosa a los pies de la Gran Pirámide. Los “expertos” oficiales dicen que es del 2500 a.C. , no les creemos, puede ser todavía mucho más antiguo, quizás de la época del “Gran Cataclismo” en el 9732 a.C.

Nut, a quien no le había gustado tener que dejar a su amado, fue arrastrada por los incontrolables elementos. Una enorme explosión en el centro de la capital sacudió a los supervivientes, impeliéndolos hacia el caos. Geb, que había decidido acompañar a su hija, se apoderó de varios caballos para poder moverse lo más rápido posible. En cuanto vio todo ese daño y caos, dudaba de que Horus aún estuviera con vida. Pero Isis no quería oír hablar de abandonar la búsqueda. Con confianza lo alentó a continuar, aunque no era una tarea fácil en medio de la niebla. De repente y de la nada, empezó a aclarar y por primera vez hubo luz ese día. La actividad volcánica en la distancia, habiendo lanzado miles de toneladas de lava, se detuvo y un silencio sobrenatural los rodeó. ¡Esto tendría que ayudarlos a encontrar a Horus! Pero ¿dónde buscarlo? Isis extendió sus brazos hacia el cielo y rezó:

-“¡Oh, Ptah-Hotep, rey de los cielos, abre tus esclusas y detén el fuego; salva al hijo de tu hijo! Ordena que este día del gran cataclismo no se convierta en el día del gran luto. Oh, Ptah-Hotep, rey de la tierra, ordena que el gran arroyo abra todas sus reservas!”-

Seis mil años después, esta plegaria está cincelada en todas las tumbas del valle de los reyes de Luxor, y también en Dendera. Y en los anales del libro The Four Times [Las cuatro veces] se lee: “La plegaria de Isis fue respondida y una lluvia rojiza se esparció sobre la tierra, como si la sangre de los muertos se hubiera desparramado sobre la tierra rasgada”. Al cabo de algunas horas, la lava se había enfriado y para Isis y Geb era difícil trepar por ella. La reina, desesperada por la tristeza, no sabía qué camino elegir en este desolado paisaje. Como su padre, estaba completamente mojada y exhausta, y apenas podía moverse  entre las rocas endurecidas. Entonces, Isis vio el cuerpo que estaba buscando… ¡y parecía moverse! Lágrimas de alegría brotaron de sus ojos.

Horus pensó que estaba alucinando, pues no podía ser que su madre estuviera tan cerca. Pero una mano lo tocó y una voz amorosa le habló:

-“Ya no tengas miedo hijo mío, Dios me mostró el camino para llegar a ti y salvarte”.-

Isis, en su mano, juntó un poco de agua que brotaba de la roca y lavó la sangre del ojo que Horus no se había lastimado, entonces él pudo ver a su madre y también lloró de alegría. Trató de pararse, pero se hubiera caído pesadamente si su abuelo no lo hubiera sostenido, a raíz de su rodilla destrozada. Con la ayuda de Isis, lo tomaron por los hombros y muy despacio lo llevaron hacia los caballos que aguardaban pacientemente. Allí, Geb habló con una voz que no admitía réplica alguna:

-“Isis, debes irte de inmediato, Osiris escondió un Mandjit bajo un techo en el Lago Sagrado. Apresúrense los dos para llegar allí y váyanse lo más rápido posible al mar abierto. Hay sólo un par de remos a bordo y les resultará fácil partir. Yo soy prácticamente un peso muerto para ir con ustedes; además, aún debo arreglar algunos asuntos en el palacio. No piensen en mí, ¡es una orden! Sólo piensa en tu hijo. Ahora, váyanse”.-

-“¡Pero, padre!”-

-“¡Vayanse, es una orden!”-

Era imposible oponerse a su decisión e Isis se fue, con su otro caballo detrás de ella. Durante la travesía le habló a su hijo de manera alentadora. Ella sabía que el sufrimiento debía ser insoportable y trataba de hacerle olvidar el dolor por un momento. Llegaron al barco sin ninguna dificultad. Isis se sentó en el lugar de los remos y comenzó a remar con vigor hacia el estrecho, donde probablemente podría cambiar por un barco más grande y Horus podría ser cuidado por otros sobrevivientes. Luego de haber pasado el canal grande y el pequeño, se produjo el primer choque sísmico verdadero. La tierra fue arrojada hacia los cielos, mientras una intensa luz destellante atravesó el cielo antes de desaparecer en las aguas, en dantescas llamas saltarinas. Horus no se dio cuenta de ninguna de estas convulsiones de la tierra, pues estaba inconsciente.

Durante ese día —día que aparentemente nunca llegaba a su fin (27 de Julio de 9732 a.C.)—, el destino de Aha-Men-Ptah quedó sellado. En el extremo meridional del continente que se hundía, flotaban los Mandjits considerados como imposibles de hundirse y ahora había llegado el momento de probar su reputación.

En Occidente, el cielo aún brillaba con un color púrpura, a causa de los acontecimientos producidos por el cataclismo. Pero ¿en verdad era el Oeste? Se avecinaba una tormenta, en tanto olas de varios metros de altura se estrellaban contra los Mandjits. El agua entraba por los huecos de las embarcaciones haciendo difícil que estas se mantuvieran derechas. Luego de un período relativamente tranquilo, la violencia volvió a desatarse. Esta vez fue un ciclón y algunos de los barcos de papiro se hicieron trizas. En estas enormes masas de agua, los capitanes supervivientes de los barcos trataron de luchar contra el terror de la naturaleza. Aún no habían sobrepasado el límite de lo imposible.

En el cielo púrpura que ahora estaba tranquilo, de repente vieron salir el Sol con movimientos abruptos y lo observaron con angustia. Se aferraron a las barandas de los barcos para cerciorarse de que todavía estaban a bordo. Unos minutos más tarde, el Sol volvió a desaparecer y sobrevino la noche. Para su asombro, las estrellas también adoptaron ese ritmo rápido; luego la Luna apareció y se movió con tal velocidad por el cielo que parecía que iba a chocar con la flota. La noche entera sobrevino en menos de una hora. Nadie sabía qué estaba sucediendo, nadie podía decir si este día sería seguido por otro o no. El horizonte se mantuvo color carmín, con una claridad sobrenatural, fantasmal y enigmática. Todos pensaban que su final había llegado, como así también había llegado el fin del mundo, por obra de titánicos terremotos. Todo se había ido, excepto la bruma.

En el horizonte la calma reinaba otra vez. Un chorro de piedras incandescentes fue arrojado en la lejanía y el mar turbulento se encendió. Mientras caía una lluvia de fuego, los supervivientes se dieron cuenta de que habían presenciado las últimas convulsiones de Aha-Men-Ptah. Para muchas personas era demasiado duro de creer, pues por generaciones y generaciones su tierra había sido el centro del mundo y ahora se caía a pedazos, mezclándose con las aguas que se elevaban, abandonándolos. Los que tenían buena vista pudieron ver a través de una niebla púrpura que las últimas montañas habían desaparecido bajo las aguas. ¡Nada había quedado! ¡Nada!

Este hundimiento elevó el nivel de las aguas. Una ola gigantesca, de doce metros de altura y varios kilómetros de ancho se aproximó envolvente hacia ellos, destruyéndolo todo a su paso. Cientos de personas fueron arrojadas al mar pero, afortunadamente, muchos se habían atado a los mástiles, con las sogas que colgaban de las velas. Isis y Horus estaban atados sujetos en su barco perdido, igual que Nepthys y Nut y sus compañeros. ¡Y Seth también! Él se las había ingeniado para escapar y ahora buscaba a los “Hijos de la Rebelión”.

Fig 3. Seth

Mientras tanto, Horus empezó a diseñar estrategias tratando de olvidar su insoportable dolor. No iría a salvarse permaneciendo en su barco; a fin de sobrevivir, debía elegir un lugar de destino donde pudiera desembarcar sin peligro. Se preguntaba cómo podría suceder todo esto. Del “Maestro de las Combinaciones Matemáticas Celestiales” había aprendido que la Tierra era una esfera, igual que la Luna y el Sol. La observación, seguida por minuciosos cálculos de figuras geométricas formadas por los planetas y los cuerpos celestiales, habían revelado una única ley universal, la cual condujo a este gran cataclismo. Pero la Tierra iba a seguir existiendo, aunque fuera destruida en su mayor parte por los acontecimientos.

De repente, Horus se dio cuenta de que los Mandjits no se mantendrían a flote. Habían sido tratados con betún y este ya se estaba derritiendo a causa del calor. Pronto comenzarían a tener filtraciones y desaparecerían en las profundidades. Después de este descubrimiento, volvió a dormirse y llenarse de sueños. Se preguntaba por qué los sacerdotes apuntaban a la falta de creencia como la causa principal del cataclismo. ¿Acaso su Creador no sentía ninguna piedad por ellos? Él tendría que empezar todo de nuevo para poder comprenderlo.

Fig 4. Horus

Un grito de su madre lo devolvió a la realidad. Abrió el ojo que le quedaba, que por cierto tenía severas heridas, y a través de la bruma preguntó:

-“¿Hay algún problema con los Mandjits, madre?”-

-“No, es el día, el cual aparentemente está comenzando por el lado correcto”-

-“¿Por el lado correcto? ¡Eso es imposible! Eso sería posible sólo si estuviéramos en la dirección equivocada”-

-“Por cierto que es el Este, Horus, porque hay tierra visible en el Oeste”-

El nuevo acertijo dejó a Horus perplejo; ya era hora de encontrar una solución para todos estos acontecimientos apocalípticos. Un clamor angustioso provenía de todos los barcos cuando vieron este inexplicable movimiento del Sol. Todos estaban aterrorizados. Pero el día transcurrió con el Sol del lado equivocado, sin que nada sucediera y la paz fue restituida. Isis se cambió la ropa y fue reconocida por su pueblo. Cuando estuvieron cerca, ella habló con voz estentórea:

-“Les hablo a todos, si están dispuestos a vivir en paz con Dios, quien los creó a su imagen, entonces una segunda patria los aguarda: Ath-Ka-Ptah. Allí, los rayos de un segundo Sol se encargarán de nuestra resurrección”-

En otro barco, Nepthys pensaba. En la proa se encontraba el cuerpo de su querido hermano, envuelto a salvo en el cuero del toro. De repente ella “vio” a  una persona muerta!, algo que no tenía cómo explicar…Entonces se llenó de regocijo; comprendió que un milagro se había producido.

Frente a ella, Osiris apareció en el cielo estrellado. ¡Él, que había nacido como un Dios y asociado con esta constelación, renacía en el cielo! Su Padre, para hacerles saber de su omnipresencia en toda circunstancia, ¡le dio vida otra vez a su Hijo!

Nepthys no sabía por qué, pero de pronto se sintió llena de confianza en sí misma.

Aquí la historia de los muertos de la Atlántida llega a su fin. Todos los hechos estarían entretejidos más adelante en la religión egipcia.

La constelación de Orion —nombre con el cual Osiris fue designado—, hallará su imagen en la Tierra en las tres pirámides de Giza. El hecho de que Orion (Osiris) volvió a “despertar” en el cielo estrellado, se convertirá en la fuerza conductora que sustenta la religión estelar egipcia. Todos los posteriores faraones que fueron sucesores quisieron “renacer” en la bóveda de estrellas, como lo había hecho su ilustre predecesor. Por eso, las pirámides están construidas a semejanza de las estrellas; la culminación del ciclo real de nacer de nuevo. En esencia, una religión basada en estrellas se generó a partir de la creencia de que los reyes muertos se convertirían en almas estelares. ¡Esta religión iba a durar más de 9.000 años!

Los faraones se consideraron a sí mismos como los seguidores de Horus reencarnado, el Viviente. Cuando murieran, renacerían a fin de poder elevarse a las estrellas. Todos los funerales tuvieron lugar en la margen occidental del Nilo, donde la comarca de las pirámides simbolizaba el área que rodeaba a Orion en las “orillas” de la Vía Láctea. El traslado de los cuerpos muertos a la orilla opuesta del Nilo era un simbólico pasaje ritual del alma hacia el otro lado del Nilo celestial (la Vía Láctea), donde se encontraba el paraíso celestial y donde Osiris empuñó el cetro. Ahora todos pueden comprender por qué: Orion (Osiris) fue el primer rey-Dios que resucitó, ¡por eso el monumento erigido en su nombre es la mayor obra “arqueoastronómica” de la resurrección que jamás haya existido!

Los puntos cardinales en esta brújula eran importantes en este ritual, pues el Sur marcaba el comienzo del ciclo, el Oeste el inicio de la muerte simbólica en el momento en que la estrella desaparecía en el horizonte; el Este simbolizaba el renacimiento de la estrella. Todo esto es una reminiscencia de los acontecimientos del día del “Gran Cataclismo”. Aparte de eso, hay centenares de cosas que podrían simbolizar la religión y los hechos interconectados.

Por ejemplo, en Heracleópolis, se ofrendaba un toro por día para que tomaran su cuero; en el templo de Dendera, el cuero del toro simbolizaba la mayor santidad. El ojo perdido de Horus puede hallarse en el pecho de todos los faraones, etc. En Egipto, también es posible encontrar “mandjits” de la Atlántida.

LOS MANDJITS DE LA ATLÁNTIDA de La Profecia de Orión (Patrick Gerlyn)

Del capítulo anterior sabemos que los supervivientes de la catástrofe tuvieron que agradecer por sus vidas a los Mandjits, que tenían fama de permanecer siempre a flote. Naturalmente, sus descendientes iban a incluir este gozoso suceso en su religión. El descubrimiento de embarcaciones en medio del desierto, sólo representó una fuente de problemas insuperables e inexplicables para los egiptólogos. En mayo de 1954, el arqueólogo Kamal-el-Mallakh halló un pozo en el lado sur de la Gran Pirámide, de 31,5 metros de largo y 23,5 metros de profundidad. Dos metros debajo de eso, encontró bloques de piedra caliza, algunos de los cuales pesaban más de quince toneladas. Debajo de este techo de piedra se encontró un bote de cedro, desarmado. Tardaron catorce años en reconstruirlo, pero el resultado valió la pena, pues resultó ser una nave de 43 metros de longitud, del mismo tamaño que tenían las que eran usadas por los vikingos para cruzar el Atlántico. El hallazgo provocó muchos interrogantes entre los egiptólogos. Si este barco había sido construido por armadores que tenían conocimiento de navegación en el mar abierto, entonces ¿quiénes eran ellos? Según la historia ortodoxa, los egipcios fueron nómadas durante algunos siglos antes de la construcción. ¿Dónde habrían podido adquirir los conocimientos en el desierto para construir embarcaciones para navegar en el mar? Por cierto, podría decirse que los faraones sólo los usaban en los rituales, pero aun así, ¿de dónde obtuvieron el diseño? Preguntas, preguntas y más preguntas. Por supuesto, ya sabemos que la única respuesta lógica es que provenía de sus antepasados, los cuales usaron embarcaciones similares para escapar de su país.

El barco en Abusir mide cerca de 30 metros y es un verdadero monumento. El nombre que había sido cincelado en él en jeroglíficos es lo suficientemente claro: “Padre de Osiris”. en otras palabras, ¡Dios! Este Mandjit fue construido por orden de Ni-Osiris-Ra, faraón de la quinta dinastía, cuyo nombre significa, “Descendiente de Osiris y del Sol”. La orientación del barco es Oeste-Este, con la proa apuntando hacia el Oeste, donde el Sol actualmente “está tranquilo”. La amarra, al igual que sus otras partes, habían desaparecido, pero el barco conservaba su excelente estructura. El notable casco de la embarcación, capaz de soportar los mares más bravios, muestra una ingeniosa disposición de líneas, igual que los Mandjits de papiro. Cuando uno tiene una de estas embarcaciones delante de sí y conoce la historia del éxodo, entonces soñar despierto es casi inevitable. El inolvidable espectáculo de los miles de Mandjits dirigiéndose al mar durante el cataclismo, pronto aparecerá en su mente. Sin estos navios, Egipto nunca hubiera existido como lo conocemos hoy. Sin ellos, Isis, Horus, Nepthys, el sumo sacerdote y su familia e innumerables personas, no hubieran podido escapar. Dado que la civilización actual se basa completamente en la egipcia, sólo seríamos una cultura primitiva, ni siquiera cercana a la presente. Sólo quiero dejar aclarado lo importantes que estos Mandjits fueron. Su existencia hizo posible que se nos revelaran los secretos de la Atlántida, siendo primordial en esto, el hecho de que los sacerdotes pudieron predecir el día del cataclismo con ayuda de las “Combinaciones Matemáticas Celestiales”.

Fig 5. Mandjits, Barca Solar encontrada en la Gran Pirámide, 2.500 a.C ????.

DESPLAZAMIENTO DEL ZODIACO de La Profecia de Orión (Patrick Gerlyn)

La razón por la cual los egipcios consideraban al zodíaco tan importante, puede hallarse en la historia de Aha-Men-Ptah o Atlántida. De diversos tabloides y textos sagrados, Albert Slosman pudo reconstruir la era de este país. Empezó unos 26.000 años antes de la llegada a Egipto. El primer rey es Ptah-Nou-Fi, quien escribió las primeras “Combinaciones Matemáticas Celestiales” en rollos de cuero. En 864 años, el Sol había pasado por doce grados del zodíaco en el “cordón” que va de un lado al otro de la Tierra. Al signo estelar que luego desapareció lo nombró Khi-Ath, o “Juez de los Corazones”. Él justificó este nombre porque para decidir la diferencia entre el bien y el mal, se pesaban los corazones de las personas en ese periodo. No mucho tiempo después, le dio a este signo estelar el nombre de “La Balanza” (Libra).

Cuando leí esto por primera vez, no presté atención a los números mencionados. Unos meses más tarde, habiéndolo releído varias veces, algo sucedió de repente. Un círculo mide 360 grados; doce grados es un treintavo de esto: 360 + 12 = 30. Multiplicando 864 por 30 da como resultado 25.920. ¡Esta es la duración de un ciclo zodiacal completo! También 12 es igual al número de signos del zodíaco. Entonces, estos números representaban un código determinado.

Fig 6. Zodiaco Tropical-Sideral 2012 d.C., El punto vernal (PV) o equinoccio de primavera apunta a la Constelación de Piscis.

Aún iba a tardar meses antes de poder descifrar el código que en verdad es simple. Lo explico algunas páginas más adelante, dado que ahora continuaré con la historia de Aha-Men-Ptah. Teniendo en cuenta que una nueva era había comenzado, Ptah-Nou-Fi le asignó el nombre de su madre, quien lo había engendrado en una joven “virgen”. Le sucedieron setenta y un reyes durante 2.592 años. En ese tiempo, la civilización evolucionó y aprendió a vivir en armonía con el ritmo celestial. El descendiente 73° era aún joven cuando fue coronado. Luego de que el Sol llegara a su grado 32°, se produjo el desastre. Masas de tierra se hundieron, los niveles del mar se elevaron de manera catastrófica, el Sol corrió a la deriva en el cielo y la Tierra giró alrededor de su eje hasta detenerse en el signo de Leo.

Fig 7. Zodiaco Tropical-Sideral Era de Leo, El Punto Vernal o equinoccio de Primavera apunta a la Constelación de Leo.

Después de esto, los movimientos del Sol, las estrellas y los planetas fueron seguidos rigurosamente. El León no sólo se convirtió en el símbolo de la fortaleza sino también de Dios y del Sol. Luego de 1.440 años, el signo de Leo quedó atrás y el mundo regresó al signo de la Virgen “Virgo”. La reina de ese periodo dio a luz a un hijo, Ath-Aha-Ptah, quien perfeccionó la escritura para anotar mejor los mandamientos celestiales. Los 2.592 años que el Sol pasó en este signo sólo trajeron paz y justicia. Muchas ciencias, al igual que la agricultura, alcanzaron la perfección. Entonces empezó la Era de Libra, la cual en esta oportunidad cumplió su período esperado de 1.872 años sin problemas. Fue una época dorada porque todos respetaron las leyes celestiales que establecían que una vez al año, el Señor administraría justicia en las disputas existentes. Todos se avenían a sus veredictos, por lo tanto, casi no existían contradicciones. Por este motivo, el cambio a otra era fue considerado con gran inquietud. Esta constelación aún no tenía nombre, lo cual aumentó la sensación de incertidumbre en los círculos reales.- A medida que la fecha del cambio se aproximaba, el malestar fue creciendo. Las alteraciones en la fuerza de la luz de algunas estrellas fueron consideradas como malos presagios. En el año 16° de la Nueva Era, el rey murió aplastado y cuando su palacio se derrumbó, nadie entendió qué había sucedido. Su hijo, que estaba en otro edificio, sobrevivió. Sin embargo, cuando el pueblo quiso investirlo al día siguiente, él se había suicidado. Los sacerdotes, al sentir el dedo de Dios apuntándoles, le pusieron el nombre del escorpión a este signo estelar, dado que este animal a veces comete suicidio. De allí en adelante, un primo del rey ascendió al trono y reinó como un verdadero tirano. Sesenta y un reyes lo sucedieron, pero todos estos reinados estuvieron marcados por la injusticia y las continuas batallas.

El último rey —el número 64— se rehusó a casarse, aunque estaba rodeado por bellezas femeninas. Murió sin dejar descendientes y las luchas por la sucesión fueron muy sangrientas, librándose crueles enfrentamientos durante semanas. Un pariente lejano se ingenió para salirse con la suya sin ninguna piedad, de modo que no sólo mató a los otros posibles candidatos, sino también a sus padres, amigos y familiares. Los sacerdotes administraron el juramento sin protestar, lo llamaron Maka-Sati o Arquero, y decidieron nombrar también así a la nueva constelación regente. Este rey organizó una caza en el  bosque, al noroeste del palacio. En esos días, era un acontecimiento sumamente peligroso, ya que cazaban mamuts. Por lo general, esos animales pacíficos que se alimentaban sólo de plantas, cuando eran perseguidos se asustaban y su enorme peso aplastaba todo cuanto encontraban en su camino. Dado que la caza incluía una especie extraordinaria de animales gigantes, no es sorprendente que atrajera a muchos espectadores. Sólo ocho cazadores más  se animaron a acompañar al nuevo rey, y no llevaron consigo más que sus arcos y flechas; la audiencia invitada observó el espectáculo desde las terrazas del palacio. El monarca y los cazadores se acercaron al borde del bosque. De repente, dos mamuts cargaron en su dirección, a la cual habían sido conducidos por los perseguidores que habían llegado al bosque desde el lado opuesto. El rey tiró de su arco tan rápido como un rayo y disparó cuatro flechas en unos pocos segundos. El primer animal fue herido entre los dos ojos y cayó a unos pocos centímetros del monarca; el segundo mastodonte cayó exactamente de la misma manera, pero contra el caballo del rey. ¡Los otros cazadores ni siquiera tuvieron tiempo para hacer un solo movimiento! Todos los espectadores observaron esta proeza con admiración; sin duda alguna. Dios apoyaba al rey. A partir de ese día, honraron al rey como el caballo humano con flechas invisibles (Figura del signo de Sagitario).

Durante dieciséis generaciones, fue sucedido por sus descendientes. El último. Maka-Aha-Sati, condujo un reino de terror como nunca se había visto antes y dominó a su pueblo por 64 años. Allí fue cuando el Sol llego a los 15° de Sagitario. En el lapso de un día, se produjo un desastre geológico seguido por una ola gigantesca. ¿Qué había sucedido? En pocas horas, el eje de la Tierra se había movido unos 72 grados hacia el signo de Acuario y este fue el nombre que unánimemente le asignaron a la nueva era. ya que el agua lo había inundado todo.

Fig 8. Zodiaco Tropical-Sideral Era de Sagitario, el Punto Vernal o 0º de Aries Tropical apunta a la Constelación de Sagitario

Sólo quedó una parte de Aha-Men-Ptah luego de este cataclismo, habiendo desaparecido el resto bajo el hielo. Todo esto fue también tan impáctante que los sacerdotes expandieron más todavía sus estudios de las “Combinaciones Celestiales”. Las palabras del Dr. David D. Zink, autor de la obra The Ancient Stones Speak [Las piedras antiguas hablan], acudieron a mi mente: “Los cambios presenciados en los cielos y asociados con estas catástrofes condujeron a los hombres de la antigüedad a una precisa observación de los cielos … el comienzo de la astronomía fue motivado por la supervivencia, no por la superstición”.

Sin duda, lo era. El templo de la “Casa de la Vida” fue fundado luego de este día fatal: 21 de febrero de 21312 a.C. Los “expertos en números” iban a estudiar las leyes celestiales por más de 11.520 años. Dos mil años antes lanzarían una advertencia sobre la catástrofe venidera. En el año 10000 a.C. el Sumo Sacerdote anunció los planes finales para el éxodo que se avecinaría en su amado país. Dentro de 208 años, lo inevitable iba a suceder. Por sus códigos, nos daremos cuenta de lo inteligentes que eran.

EL LABERINTO: LA SUPERCONSTRUCCIÓN DE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

Luego de haber leído acerca de los acontecimientos en la Atlántida, me  sentí frustrado. ¿Cómo era posible que los atlantes pudieron determinar la destrucción de su país? Un par de veces mencionaron las “Combinaciones Matemáticas Celestiales” sobre las cuales se basaban las predicciones. Recordé haber leído algo sobre el tema, en el libro anterior de Slosman. Luego de buscarlo durante algún tiempo, por fin lo encontré. Según los anales, los sobrevivientes habían hecho una construcción en Egipto, inmediatamente después de su llegada allí; era un templo en honor al creador, para expresar su gratitud por haber arribado a su segunda patria. La acción inmediata que emprendieron fue la construcción de un observatorio desde donde podrían estudiar las “Combinaciones Matemáticas Celestiales”. Sería erigido en las márgenes del Nilo, cuyo jeroglífico se corresponde con el de la Vía Láctea. Cuando se coloca el mapa del Nilo junto al de la Vía Láctea, claramente se advierte su semejanza. Hay varias estrellas importantes de la Vía Láctea que se corresponden con lugares donde se han construido templos.

Como se mencionó antes, los sobrevivientes de la catástrofe construyeron un observatorio original, en cuanto llegaron a su nuevo reino; ya no existe más. Allí registraban las posiciones de las estrellas y los planetas. Juntos, estos datos formaron combinaciones geométricas específicas, de las cuales se dedujeron las principales leyes armónicas. Diodorus Sicilus de Sicilia confirma esta investigación para vivir en armonía sobre la Tierra con el consentimiento de los Cielos. Lo que sigue está escrito en el capítulo 89 de su primer libro: “En ninguna otra parte se puede encontrar una observación tan exacta de las posiciones y movimientos de las estrellas y planetas, como la que hicieron los egipcios. Ellos poseen todas las observaciones que realizaron año tras año, remontándose a tiempos increíblemente lejanos”.Esto confirma que los sumos sacerdotes eran “maestros de las matemáticas y los números”, desde tiempo inmemorial. Con estos datos astronómicos y basándose en las “Combinaciones Matemáticas Celestiales”, lograron hacer predicciones sobre el movimiento planetario, su tiempo de rotación y muchos otros fenómenos estelares. Y todo esto, sin ningún esfuerzo. Tuve que tomar aliento después de haberme enterado, pues, si nosotros poseyésemos tales conocimientos, entonces podríamos luchar con éxito contra toda oposición al hecho del próximo cataclismo. Por cierto, vamos a encontrar suficientes indicios sobre el incuestionable valor de la evidencia de sus hallazgos. Pero ¿dónde debemos buscar? Con calma releí el resto, que ya había leído algunas semanas atrás.

Aquí se nos decía que los seguidores de Seth y Horus habían seguido dividiendo el país por miles de años. Exhaustos por una guerra que venía durando milenios, decidieron construir un centro astronómico idéntico al de la Atlántida. Era el año 4608 a.C, cuando empezó la Era del Toro. La enorme tarea fue completada 365 años más tarde. El día que Dios tenía predestinado para este acontecimiento, Athothis (Thoth), iba a declarar oficialmente la unificación de Egipto. Por los trabajos de investigación realizados, podemos saber que el primer día de Thoth fue el 19 de julio de 4243 a.C, y que a partir de ese momento, comenzó la Era de Sothis o Sirio ‘ y con ella, el clásico calendario egipcio. En la margen del Nilo se realizó una ceremonia de adoración pública, donde dos sumos sacerdotes se dirigieron al Nilo y dijeron: ‘Tus fuentes celestiales nos dejan vivir, porque permiten que nuestras tierras se inunden todos los años”. Le dijeron al público: “De ahora en adelante vivirán en armonía con las leyes y el orden de Dios, porque estas les concederán la vida en la tierra y en el cielo. Fertilicen la tierra para su trabajo y esta, a su vez, les brindará los cereales”.

Ante los jefes de ambas facciones ellos juraron: “Vuestra autoridad sigue siendo el símbolo de todas vuestras acciones, porque vuestra manera de gobernar determinará la felicidad de vuestro pueblo”. Con las manos elevadas al cielo, le hablaron a Dios: “¡Oh, Señor de la eternidad, Tú que lo sabes todo, que tu ley y órdenes gobiernen a partir de este día en adelante y que nuestras vidas estén libres de problemas. ¡Que nuestros hijos sigan nuestro ejemplo, conforme a tu armonía, y que no se produzca ninguna catástrofe! Que tu sabiduría celestial que nos ofreciste por medio de las Combinaciones Matemáticas Celestiales, nos colmen a todos y nos inspiren para evitar las malas acciones que podrían provocar tu enojo”.

Fue luego de este día memorable cuando comenzó la reconstrucción de un gran centro astronómico. Le pusieron el nombre de “Círculo de Oro” y contenía dos templos: “La doble casa de la vida” y “El templo de la dama del cielo: Isis”.

En él había dos escuelas diferentes, los que estudiaban el firmamento de noche y lo  reproducían sobre la Tierra, y la que preferían un estudio más matemático, donde todo era teórico, sin observar el cielo. Con esto, ellos poseían una increíble cantidad de combinaciones factibles en relación con el Sol, los planetas y las estrellas del zodíaco. Dado que los egipcios dividieron cada una de las doce constelaciones del zodíaco en tres, esto nos da treinta y seis posibilidades.

Al multiplicar los planetas por este número, el resultado que arroja es 7 x 36 = 252. Una vez más, multiplicado por doce da: 252 x 12 = 3.024. ¡Por eso el edificio tenía tantas habitaciones!

Como Heródoto vio una parte de ello y lo escribió en un libro, creí que para conocer algo más del tema, tenía que encontrar su descripción. Hice búsquedas en un buen número de bibliotecas, pero la tarea fue en vano. Hallé varias referencias, mas sin ninguna clave, y entonces decidí abandonar la tarea por un tiempo. Fue entonces cuando recibí por el correo electrónico, un catálogo de un club del libro holandés. Como de costumbre, repasé sus páginas con curiosidad y ¡allí estaba! El título me saltó con claridad: Herodotus: The Report of my Research [Heródoto: Informe de mi investigación]; resultó ser una traducción holandesa especial. Unos días más tarde, compré el libro de 700 páginas y comencé a leerlo de inmediato, ni bien llegué a mi hogar.

Empezaba así: “Me llamo Heródoto, soy de Halicarnaso y ahora le quiero contar al mundo sobre la investigación que he realizado para mantener vivo el recuerdo del pasado e inmortalizar las grandes e imponentes obras de los griegos y otros pueblos”.

Eso bien podía considerarse como las palabras de apertura. Yo estaba sumamente interesado y hubiera podido leer el libro de corrido, pero afortunadamente, mi sentido común me aconsejó que me detuviera, pues esa tarea me iba a llevar varios días y ahora no disponía de ese tiempo. Rápidamente repasé el índice y abrí el libro en la página sobre el laberinto. Allí decía:

“Como muestra de su unanimidad, decidieron dejar un monumento conmemorativo y eso los impulsó a construir el laberinto, que se encuentra situado no lejos de la margen meridional del lago Moeris, en las cercanías de un lugar llamado Crocodilópolis. Yo estuve allí y el lugar está más allá de toda descripción. Si usted hiciera un estudio de todas las paredes de las ciudades y de los edificios públicos de Grecia, vería que todos juntos no hubieran requerido tanto esfuerzo ni tanto dinero como este laberinto; ¡y eso que los templos de Éfeso y Samos no son precisamente obras pequeñas! Es verdad, las pirámides dejan sin habla al observador y cada una de ellas es igual a muchos de nuestros edificios griegos, pero ninguna puede compararse con el laberinto”. Quedé abrumado por estas palabras. Las pirámides de Giza están consideradas como los edificios más imponentes de la antigüedad y, sin embargo, según Heródoto —quien también ofreció una elaborada descripción de las pirámides—, el laberinto los sobrepasaba a todos. Al darme cuenta de esto, me sentí sumamente entusiasmado. Con avidez, seguí leyendo su informe:

“Por empezar, tiene una docena de jardines interiores, de los cuales seis se hallan alineados en el lado norte y seis en el lado sur. Están construidos de modo tal que sus portales quedan enfrentados. Una pared exterior sin aberturas rodea todo el complejo. El edificio mismo consta de dos pisos y 3.000 habitaciones, de las cuales la mitad está en el subsuelo y las restantes 1.500, en la planta baja”.Heródoto dijo:

“Visité y vi personalmente las mil quinientas habitaciones de la planta baja, por lo tanto, estoy hablando desde mi experiencia personal, pero en cuanto a las habitaciones del subsuelo, debo confiar en la autoridad de los demás, porque los egipcios no me permitieron entrar. Allí, pueden hallarse las tumbas de los reyes que originalmente construyeron el laberinto y de los sagrados cocodrilos. Por lo tanto, nunca estuve en ese sitio y todo lo que sé, lo sé de oídas. Por cierto, me habían mostrado las habitaciones que se encontraban encima de estas; resultaba difícil creer que hubieran sido construidas por manos humanas. Los pasadizos que interconectaban las habitaciones y los senderos zigzagueantes que iban de una recámara a la otra, me dejaron sin aliento, por su colorida variedad, mientras caminaba en completa admiración desde el patio hacia las habitaciones, desde las habitaciones hacia los peristilos y de los peristilos nuevamente a las otras habitaciones, y desde allí hacia los otros patios. El cielo raso de todos estos lugares está hecho de piedra, al igual que las paredes cubiertas con figuras en relieve. Cada patio está rodeado por una hilera de columnas de mármol blanco sin juntas”.”Pero, aunque este laberinto sea muy espectacular, el lago Moeris justo a mi lado, hace que uno en verdad se quede sin aliento. Su perímetro es de 3.600 estadios o sesenta shoinoi, o 666 kilómetros, tan largo como la costa egipcia entera. Este gran lago tiene una orientación Norte-Sur y su profundidad es superior a los noventa metros en la parte más honda.

Probablemente, haya sido obra del hombre porque en el medio hay dos pirámides, cada una de las cuales llega a los noventa metros sobre el agua, mientras su base tiene una longitud similar debajo del agua”.

Hechos acerca del laberinto:

•El más grande edificio jamás construido por el hombre.

•La construcción tardó 365 años (desde 4608 hasta 4243 a.C).

•El diámetro de Este a Oeste era de 48.000 codos egipcios (un codo egipcio = 0,524 metros); 48.000 x 0,524 = 8.384 km.

•Contiene el “Círculo de Oro”, que es una legendaria habitación a la que se hace referencia en el Libro de los Muertos. Está hecho de granito y recubierto en oro lleno con un legado tecnológico que nos dejó una civilización perdida, mucho más antigua que el mismo Egipto.

•El conocimiento astronómico de los egipcios está escrito en grandes paredes. Todos sus hallazgos astronómicos pueden leerse en los jeroglíficos; todas las constelaciones estelares figuran en un gigantesco zodíaco.

•Muchas paredes pueden moverse y esto lo convierte en un laberinto real. Los textos antiguos hablan sobre personas que perdieron su camino y murieron; también hablan de habitaciones secretas que se encuentran en el laberinto lleno de utensilios y documentos de una civilización que floreció a escala mundial hace miles de años.

•Contiene habitaciones con documentos sobre la historia de Egipto y su conocimiento astronómico.

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3 respuestas a LA ATLANTIDA. 2ª PARTE

  1. EDGARD BUSTOS dijo:

    POR DIOS, SUBAN TODAS LAS PARTES RESTANTES, ME ESTOY COMIENDO LAS UÑAS ESPERANDO EL RESTO

  2. Pingback: DESCUBIERTA LA ATLÁNTIDA EN EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS | Consciencia Despierta

  3. Pingback: ARGUMENTOS QUE AFIRMAN LA PROFECÍA MAYA DEL 2012 | Consciencia Despierta

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