TRANSITO HACIA LA LUZ

VIAJE HACIA LA ETERNIDAD

Los Mensajes de los Sabios- Brian Weiss

1. Sólo hay una verdad. El Amor

Aunque sólo hay una verdad, para llegar a ella hay muchos caminos. Sin embargo, la respuesta es siempre la misma; la verdad no ha cambiado. Lo que a uno le funciona está bien, y lo que no le sirve le funcionará a otro. Todos vamos a un mismo sitio.

Hoy sabemos que, por sí solas, la tecnología y la ciencia son incapaces de resolver nuestros problemas. La tecnología puede utilizarse para fines buenos o malos. Sólo cuando se emplea con iluminación, sabiduría y equilibrio puede ayudarnos de verdad. Tenemos que encontrar el equilibrio adecuado.

El Amor es la piedra sobre la que se basa ese equilibrio.

Cuando la gente tiene experiencias espirituales intensas, casi siempre se evoca la energía del Amor. Esa forma de Amor es incondicional, absoluta e ilimitada. Es como un impulso de energía pura, una energía que también posee atributos de gran fuerza, como la sabiduría, la compasión, la eternidad y la conciencia sublime. El Amor es la esencia de mi ser y del Universo. El Amor es el componente fundamental de la Naturaleza que conecta y une todas las cosas, a todas las personas. El Amor es más que un objetivo, más que un combustible, más que un ideal. El Amor es nuestra naturaleza. Es nuestra esencia.

El Amor todo lo cura. En un futuro cercano algunos atributos de su energía se estudiarán, se cuantificarán, se medirán y se comprenderán. Otros seguirán siendo misteriosos, ilimitados e incalculables.

2. Encontrar la luz.

“Por ahora, sólo siento paz. Es un momento de consuelo. El Alma…..El Alma encuentra aquí la paz. Dejas atrás todos los dolores corporales. El Alma está tranquila y serena. Es una sensación maravalliosa….Maravillosa, como si siempre te alumbrará el sol. ¡La luz es tan brillante! ¡Todo proviene de la luz! ¡ De esta luz surge energía! Nuestra alma se hacia ella inmediatamente. Es como una fuerza magnética hacia la que nos sentimos atraidos. Es maravilloso. Es como una fuente de energía. Sabe como curar”.


3. Tunel de luz

Uno de los descubrimientos sobre las experiencias cercanas a la muerte es que el sujeto suele percibir una luz hermosa y reconfortante. Junto a la luz suele estar presente un familiar querido ya fallecido o un ser espiritual, ofreciendo consejo, información y un amor profundo. La persona suele darse cuenta de detalles y hechos que antes desconocía. Aunque determinados detalles de este tipo de experiencias pueden variar de una cultura a otra, la percepción de esa luz hermosa parece que es un fenómeno universal. En Estados Unidos, quienes pasan por una experiencia cercana a la muerte suelen hablar de que han atravesado un tunel para llegar hasta la luz, mientras que los japoneses suelen referirse a que han cruzado un río o una masa de agua. Sin embargo, sea tras pasar un túnel, cruzar un río o viajar de cualquier otra forma, la luz es un descubrimiento constante. También lo es la sensación que le acompaña: la fuente de luz infunde paz y reconforta.

Según lo que me han contado los Sabios, en la experiencia “post morten” vamos hacia la luz y nos sentimos igualmente reconfortados, recibimos el mismo Amor, la paz tranquilizadora. El Alma sigue avanzando, sigue aprendiendo en el otro lado, en el cielo, hasta que regresa a donde estamos nosotros en el cuerpo de un bebe, se encarna otra vez en un estado físico, si es necesario o así lo decide. Cuando se encuentra la luz se encuentra la Paz, el consuelo y el Amor.

1. Tunel de luz

3. Repaso de la vida.

Los investigadores dedicados a las experiencias cercanas a la muerte, como el doctor Raymond Moody o la doctora Elizabeth Kubler-Ross, suelen hablar de sesiones de <<repaso de la vida>>. Uno o varios seres llenos de sabiduría y amor ayudan al sujeto a repasar lo que ha sucedido en su vida. Se presta especial atención a las relaciones, a cómo se ha tratado a los demás.

2. Tunel de luz

Mis investigaciones con pacientes que han recordado sus muertes en vidas anteriores indican que la experiencia del fallecimiento es prácticamente la misma para todos. Repasan su vida desde el Amor, sin juzgar ni criticar. Sin embargo, sienten las emociones profundamente, tanto las suyas como las de los demás, y así aprenden a un nivel profundo. Por ejemplo, si una persona ha ayudado de todo corazón a otra que lo necesitaba, sentirá que le hace llegar su gratitud y su Amor, pero si ha hecho daño o herido a los demás, sea emocional o físicamente, experimentará su rabia, además de su dolor. Es una oportunidad maravillosa de aprender.

Mas adelante, la persona y su comitiva, formada por los guías, los Sabios, los ángeles y otros seres que le han ayudado con Amor a lo largo de muchos años, preparan su próxima vida, para que pueda rectificar lo que haya hecho mal.

Siempre estamos desarrollándonos y aprendiendo.

Cuando ya no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de forma voluntaria para ayudar a la Humanidad con un servicio de Amor, o quedarnos en el otro lado y ayudar desde ese estado. En ambos casos, seguimos progresando por las dimensiones divinas.

Parábola de las semillas de sésamo. Buda

“Una joven y afligida madre, lamentando la muerte de su bebé, busca consejo en Buda.  La mujer explica a Buda su insoportable pesar y su incapacidad para reponerse a esa devastadora pérdida.  Buda le pide que llame a todas las puertas del pueblo y pida una semilla de sésamo en cada casa en la que no se haya conocido la muerte.  Después, deberá traérselas a él.  Ella, obediente, va de puerta en puerta y, mientras sale con las manos vacías de cada una de las casas, comprende que no hay ningún hogar que no haya sido azotado por la muerte.  La mujer regresa donde Buda sin semilla alguna, y Buda le dice lo que ella ya ha comprendido: que no está sola.

La muerte es algo que alcanza a todos, a cada familia.  Es sólo una cuestión de tiempo. Lo que es inevitable, le dice el maestro, no debe lamentarse en exceso.”

Parábola de la taza de té vacía. Buda

“Otra parábola budista nos enseña a afrontar la muerte con ecuanimidad.

Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama.  Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta.  Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad.  El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte.  Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día.

El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar esté mundo al final de cada jornada.”

 

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